No ocurre lo mismo con las numerosas ermitas y pequeñas iglesias que podemos encontrar desperdigadas por todo el territorio. Será que la iglesia católica no le sale a cuenta económicamente la conservación de este patrimonio o será, tal vez, que ha perdido vocaciones a la vez que feligreses que vayan a engrosar las arcas y cepillos con sus donativos.
No es que yo sea muy religioso precisamente, pero creo que es una lástima que se dejen deteriorar en el olvido edificaciones que a fin de cuentas forman parte de nuestra historia.
El pasado invierno encontré esto muy cerca de Castellfollit de Riubregós. Las últimas nevadas acabaron de hundir su maltrecho techo iluminando su total abandono y las texturas de las paredes, coloreadas tal vez por antiguos frescos o simplemente por sucesivas capas de pintura... se ha hundido la fe !